Fascismo lisérgico
Postales de la post democracia
El año 2026 presenta un nuevo escenario global caracterizado por tres elementos: El fin del derecho internacional tal como lo conocíamos, la naturalización de la alucinación y el delirio y la concreción de una política conducida por la pulsión de muerte. No es la primera vez en la historia que el mundo se ve cubierto por lo siniestro. La sobredimensión de la capacidad destructiva del ser humano sí es novedad.
El conflicto sobre la moneda subyacente transforma al mundo en un lugar donde la vida humana no vale absolutamente nada. Un mes de bombardeos ha dejado miles de muertos y ha puesto en riesgo la infraestructura energética de una región estratégica, comprometiendo las cadenas globales de suministro. Lo que verdaderamente está en juego es la fortaleza del dólar como reserva internacional de valor y su utilidad como moneda de intercambio global. Al ser tan atróz la saña, la destrucción y la muerte; la guerra solo es legitimada por discursos que carecen de cualquier noción de realidad y hacen sentido únicamente en contextos donde la demencia ha sido acordada previamente.
Al verse debilitados en el plano económico y político los Estados Unidos le recuerdan al mundo su rol de potencia ejerciendo su principal factor de poder. El problema radica en que una mayor capacidad de hacer daño no le asegura imponer las condiciones políticas.
La pérdida de influencia por parte de EEUU en la economía mundial es resultado de múltiples procesos. En primer lugar la creciente y sostenida desregulación financiera de la cual se descuentan periódicas crisis recurrentes. Si la crisis financiera del 2008 estuvo originada en el desarrollo de activos financieros sobredimensionados respecto a los subyacentes que originan su valor; hoy se observa el mismo fenómeno pero con activos distintos.
Tomemos el caso del oro. Los papeles derivados del oro que se intercambian en los mercados de Londres y Estados Unidos tienen una relación con el valor efectivo del metálico reservado de 500 a 1. Un escenario en el cual un 0,2% de los tenedores pretendan hacer efectivos sus contratos es de catástrofe. Recordarán de ediciones anteriores, que sobre las acciones de las empresas desarrolladoras de IA pesa un conflicto similar.
En paralelo, China ha aprovechado su escala productiva y de consumo en pos de posicionarse como un mejor socio comercial para los países emergentes. La apertura de un mercado desproporcionado y la inversión directa en infraestructura traccionaron el crecimiento de las economías periféricas que lo supieron aprovechar.
Mientras que China regula un mercado financiero sólido y desarrolla la estrategia de respaldar su moneda con diversos activos como metales, bonos del tesoro y commodities; la fortaleza del Dólar como moneda radica en un solo pilar: La dominancia americana sobre el intercambio del petróleo.
Las críticas al sistema SWIFT por ineficiente y la incapacidad de establecer restricciones financieras efectivas a Rusia por su invasión a Ucrania son evidencia de la pérdida de terreno del dólar como moneda de intercambio global. Las decisiones comerciales de Irán y Venezuela de intercambiar petróleo en otra moneda representaban una amenaza concreta al sistema organizado a partir de los acuerdos entre EEUU y Arabia Saudita del 73´.
Con la intervención en Venezuela, EEUU no solo dió por finalizada una época regida por el derecho internacional; si no también concretó una virtual apropiación de recursos que logra aumentar las reservas que sustentan su moneda. En Irán el asunto se presenta empantanado. EEUU se propone a la vez un cambio de régimen y atacar la cadena de suministro de energía china. Irán se propone resistir.
La consecuencia económica inicial del ataque es un aumento significativo en el precio del petróleo, fertilizantes y alimentos producto del cierre de la ruta comercial. Debido al sobreendeudamiento que acarrean, los países occidentales no pueden contrarrestar con subsidios los aumentos mencionados. Esto genera una consecuencia posterior: el aumento generalizado en las tasas de interés. Esto impacta de lleno en empresas y hogares. Los efectos de ambas consecuencias son conocidos. Inflación y contracción de la actividad económica.
Paradójicamente, en este conflicto, la realidad política se moldea más por los efectos contingentes que por las decisiones adoptadas por cada estrategia.
Si el objetivo de Irán es sostenerse cómo potencia regional, al atacar infraestructura de sus países vecinos genera de facto un eje entre el resto de los países del golfo con Israel. Del otro lado, si EEUU se proponía afectar las cadenas chinas, este conflicto arrojó lo que pueden ser comprendidas como las primeras escenas de un mundo posterior al dominio americano. El cierre parcial del estrecho de Ormuz muestra como los vectores alineados con EEUU se ven frenados, mientras que a través de India los barcos cuyo destino final es China funcionan.
Si EEUU buscaba imponer el dólar como moneda de intercambio global, lo cierto es que los únicos barcos que atraviesan el estrecho de Ormuz, son aquellos cuya mercancía fue transaccionada en yuanes.
Será interesante ver cómo en un futuro mediano los mercados globales incorporan este cambio logístico a sus precios.
Argentina
“El éxito de un plan de estabilización se mide en meses, incluso en años. Pero las políticas de estado que la argentina necesita se miden en décadas. Ese es el horizonte en el que nos corresponde mirar hoy. Es hora de abrazar la moral como política de Estado.” Declaró Javier Milei al inaugurar las sesiones en el Congreso para el 2026.
Así el presidente evidenció dos elementos característicos de la actualidad política en nuestro país: La realidad económica y social no va a mejorar en el corto plazo para la mayor parte de la población. La discusión política se centrará fundamentalmente en el plano personal.
La publicación del resultado del PBI 2025 evidencia cómo el mercado interno está destruido. Esto implica miles de empresas que ven sus proyectos inviables y hogares que deben adaptarse a la subsistencia. Las expectativas de que las nuevas fuentes de endeudamiento - abiertas tras el resultado de las elecciones de octubre - apuntalen el consumo y sean fuente de reactivación perecen antes de suceder.
El impacto de esta destrucción sobre el sistema productivo es feroz. Informes del CEPA evidencian una baja de 21.938 empresas entre noviembre del 2023 y noviembre del 2025 y el retorno a un sendero creciente para el desempleo. Este segundo informe refleja cómo entre noviembre del 2023 y diciembre del 2025 se perdieron 200.941 empleos registrados y la cantidad de monotributistas aumentó en 159.501. La precarización laboral no alcanza para contrarrestar los empleos de calidad destruidos.
Sobre los hogares, el efecto también es demoledor. La caída abrupta de los ingresos produce un desfase en la estructura de gastos de las familias, que ya no tienen dónde recortar. Seis de cada diez hogares se endeudan para cubrir gastos corrientes. La mora (incumplimiento de pago de deuda) en bancos y fintech preocupa, ya no solo, a los deudores. Mientras que la irregularidad llega al 10,6% en bancos para las billeteras virtuales es del 27,4%, triplicandose en el último año.
De todos los indicadores que dan cuenta de la pauperización de la vida de los argentinos, creo que al asunto de la deuda e imposibilidad de cumplimiento por parte de los hogares hay que prestarle particular atención. Se constituye un mecanismo de transmisión entre la economía real y el sistema financiero.
Mientras que el programa financiero del gobierno, gracias al endeudamiento virtualmente infinito que había conseguido, lograba sostenerse en pie; ahora se descubre un cabo suelto que conecta la situación calamitosa de empresas y hogares con la capacidad de los bancos, entidades financieras y por ende el Estado de hacer frente a sus compromisos de deuda.
Este problema en un contexto de altas tasas internacionales de interés resulta, a la vez, más inestable. Al riesgo cambiario persistente se le agrega el riesgo bancario.
Hasta aquí llego por hoy, mis amigues. Me costó volver a escribir después del parate de fin de año.
Los cincuenta años del golpe militar obligan a la sociedad argentina a realizar un balance. Ojalá la perspectiva histórica arroje mayor lucidez para reconocer el lugar oscuro al que nos conducen este tipo de aventuras.





